El juicio contra la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández, cuya presidencia se desarrolló entre 2007 y 2015, ha entrado en una nueva fase tras la conclusión de la etapa de lectura de las acusaciones. Este proceso judicial, conocido como ‘los cuadernos de la corrupción’, ha sido considerado por muchos como un hito en la historia judicial argentina, ya que involucra a un gran número de acusados, incluyendo a 19 exfuncionarios, 64 empresarios y dos exchóferes, además de la propia Fernández. Recientemente, durante la decimotercera audiencia celebrada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 7, se dieron a conocer las acusaciones formuladas por la Fiscalía y la Unidad de Información Financiera, centradas en la adjudicación irregular de contratos de corredores viales, uno de los aspectos más notorios de esta causa.
Los alegatos presentados por la Fiscalía detallan cómo, supuestamente, la expresidenta y su equipo habrían orquestado un sistema de recaudación de sobornos a través de contratos públicos, con transacciones que habrían sido minuciosamente documentadas por Oscar Centeno, un exchófer que llevó un registro exhaustivo de los traslados de dinero. Estos cuadernos se han convertido en la piedra angular de las pruebas en el caso. A pesar de las acusaciones, la expresidenta ha mantenido una postura firme de inocencia, afirmando que nunca participó en la asociación ilícita que se le imputa.
Fernández, de 72 años, se encuentra actualmente bajo prisión domiciliaria tras ser condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por irregularidades en la concesión de obras viales. Clara evidencia de la magnitud del caso es la variedad de implicados y el historial de corrupción que abarca varias administraciones. La defensa de Fernández ha solicitado la revisión de ciertos aspectos del juicio, argumento que estará en el centro del debate cuando se reanuden las audiencias en febrero próximo, específicamente el 3 de ese mes, donde se abordarán cuestiones preliminares relacionadas con las posturas de 28 acusados.
El proceso ha suscitado un gran interés mediático y social en Argentina, ya que las acusaciones impactan no solo en la figura de Cristina Fernández, sino también en la percepción pública sobre la corrupción dentro de la clase política. La fiscal general Estela Fabiana León ha señalado que este es el caso de corrupción más extenso de la historia judicial argentina, lo que pone de relieve la complejidad y el alcance de las investigaciones que han tenido lugar desde que se inició el caso. Desde la oposición, las acusaciones han sido utilizadas para debilitar la imagen política de Fernández, quien ha enfrentado múltiples desafíos legales a lo largo de su carrera.
A medida que se acerca la reanudación del juicio, el clima político se torna más tenso. Fernández, que ha sido una figura polarizadora en la política argentina, continúa recibiendo apoyo de sus seguidores, quienes consideran que las acusaciones son parte de un ataque sistemático en su contra. Por su parte, la judicialización de la política ha generado debates intensos sobre la ética, la transparencia y la justicia en el país. Con el juicio dando continuidad a un capitulo crítico de la historia reciente argentina, la atención se centrará en cómo evolucionará este caso en los próximos meses.



















