Montevideo se viste de luto tras la partida de José Mujica, el querido expresidente de Uruguay, quien falleció ayer a los 89 años de edad. Su cortejo fúnebre, que comenzó este miércoles en el Palacio Estévez, es acompañado por miles de uruguayos que desean rendir homenaje a un líder carismático y un símbolo de la izquierda latinoamericana. En un emotivo inicio de tres días de luto oficial decretados por el Gobierno, Mujica es recordado no solo como exguerrillero y presidente, sino como un hombre que vivió con humildad y convicción, marcando un hito en la historia política del país.
Bajo la solemnidad del momento, el actual presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, se unió a la viuda de Mujica, Lucía Topolansky, en la ceremonia de despedida. Colocando el pabellón patrio sobre el féretro, Orsi hizo eco de las palabras de Mujica, quien en un emotivo discurso se despidió del pueblo uruguayo en 2015 con la frase: “No me voy, estoy llegando”. Estas palabras resuenan en el corazón de muchos, simbolizando la conexión continua del exmandatario con la gente y su legado que perdura en la memoria colectiva.
El cortejo se trasladó desde la Torre Ejecutiva hacia el Palacio Legislativo, donde se establecerá un velorio en el Salón de los Pasos Perdidos, un lugar significativo para discutir los asuntos del país. Durante el recorrido, el cortejo se detuvo en la Avenida 18 de Julio, arropado por una multitud que se unió a la marcha rindiendo tributo a este líder emblemático. Los asistentes, muchos de ellos militantes de los movimientos que Mujica ayudó a fundar, lucían camisetas con la evocadora frase que pronunció en su despedida. «¡Gracias, Pepe!» resonaba entre gritos y lágrimas en un ambiente cargado de emoción.
La llegada del féretro a las sedes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros y del Movimiento de Participación Popular es un recordatorio poderoso del impacto que Mujica tuvo en la política uruguaya y latinoamericana. Este exguerrillero se convirtió en el «presidente más pobre del mundo», un apodo que refleja su vida austera y sus ideales de justicia social. Su muerte ha provocado una avalancha de mensajes de condolencia desde diversas partes del continente, resaltando su influencia como líder y pensador de la izquierda.
Finalmente, la jornada de despedida del pueblo uruguayo a José Mujica no solo enfatiza la tristeza por su fallecimiento, sino también el legado de sus principios de solidaridad, simplicidad y lucha por una sociedad más equitativa. Su pensamiento crítico y su vida de compromiso con el bienestar de la ciudadanía dejaron una huella imborrable. Con su partida, una era concluye, pero su espíritu permanecerá en aquellos que, como él, creen en la construcción de un futuro mejor para todos.



















