Estados Unidos ha reinstaurado a Cuba en la lista de países que no cooperan plenamente con la lucha antiterrorista, una decisión que ha provocado una fuerte reacción del gobierno cubano. El secretario de Estado, Marco Rubio, que hizo el anuncio, fue rápidamente criticado por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien calificó sus declaraciones como mentiras destinadas a justificar medidas hostiles contra la isla. La indignación en La Habana se centra en la percepción de que, a pesar de las afirmaciones de Washington, las evidencias presentadas anteriormente por sus propias agencias mostraban que Cuba había avanzado en su cooperación en temas de seguridad internacional.
Rodríguez utilizó las redes sociales para confrontar las declaraciones de Rubio, enfatizando que este último es conocido por difundir información falsa que refuerza las acciones de Washington contra el pueblo cubano. Además, el canciller cubano abordó la cuestión del «doble rasero» en la política de EE.UU., cuestionando por qué el gobierno norteamericano no ha tomado acciones contra aquellos que organizan y financian actividades terroristas desde su territorio en contra de Cuba.
La decisión de volver a incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo se produce en un clima tenso, donde la administración de Donald Trump, en su primer día de mandato, revocó la decisión del presidente saliente Joe Biden, quien había eliminado a Cuba de dicha lista. La inclusión en esta lista negra tiene graves repercusiones económicas y financieras, convirtiéndose en un obstáculo considerable para el desarrollo de la isla. Esto se traduce también en una restricción en la venta y concesión de licencias para exportar productos y servicios de defensa hacia Cuba.
El embajador cubano en EE.UU. ha enfatizado que estas decisiones están sustentadas en un enfoque unilateral y arbitrario, afirmando que son medidas fraudulentas. Durante más de seis décadas, el embargo comercial impuesto por Washington ha afectado profundamente la economía cubana. Rodríguez también sugirió que el gobierno estadounidense debería atenerse a su propia práctica de crear listas, aludió a la necesidad de un registro de políticos norteamericanos que, a su juicio, se han dejado llevar por intereses especiales y han actuado en contra del bienestar del pueblo cubano.
El Departamento de Estado, al justificar su reciente decisión de incluir a Cuba en la lista NFCC, argumenta que el régimen cubano no cooperó lo suficiente en la lucha contra el terrorismo. Según el pronunciamiento oficial, la isla ha albergado a al menos 11 ciudadanos estadounidenses buscados por la justicia. Esta acusación ha generado aún más controversia, en un contexto donde las tensiones entre La Habana y Washington continúan creciendo, y la posibilidad de un diálogo parece cada día más distante.


















