El Gobierno de Bolivia ha dado un paso significativo al cancelar el convenio de cooperación militar firmado en julio de 2023 con Irán, una decisión anunciada por el ministro de Defensa, Marcelo Salinas. Este convenio, que había sido generado durante la administración de Luis Arce, ha sido declarado inexistente a tan solo cuatro meses de su firma. Salinas reafirmó ante la prensa que este acuerdo ha sido oficialmente finalizado, marcando un cambio en las relaciones bilaterales entre ambos países.
La postura del nuevo presidente, Rodrigo Paz, ha influido notablemente en esta decisión. Desde su toma de posesión el 8 de noviembre, Paz ha criticado abiertamente los vínculos de Bolivia con Irán, Venezuela y Cuba, países que eran considerados aliados por las administraciones anteriores de Arce y Evo Morales. Esta reorientación de la política exterior boliviana ha llevado al Gobierno de Paz a buscar la reanudación de relaciones diplomáticas con potencias como Estados Unidos e Israel, quienes habían mantenido una distancia ante los gobiernos de izquierda.
La revocación del acuerdo con Irán se produce en un contexto donde el país persa se encuentra bajo fuego diplomático, especialmente tras el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra dicho país. En respuesta a esta situación, la Cancillería de La Paz emitió un comunicado a finales de febrero reafirmando su ‘compromiso con la paz’ y con el fortalecimiento de las democracias, contrastando así con la política de alianzas priorizada por los anteriores gobiernos bolivianos.
El convenio de cooperación militar había sido firmado por el entonces ministro de Defensa Edmundo Novillo durante una visita a Teherán, donde solicitó asistencia a Irán para combatir el narcotráfico y el contrabando, temas de gran relevancia en la seguridad nacional de Bolivia. Sin embargo, la firma del acuerdo generó críticas y preocupaciones en naciones vecinas, incluyendo Argentina, donde el Gobierno de Javier Milei expresó sus inquietudes sobre la posible amenaza que representaba esta cooperación militar en la región.
Finalmente, la cancelación del convenio refleja una clara estrategia de la administración de Paz para redefinir el papel de Bolivia en el escenario internacional. Al priorizar relaciones con naciones tradicionalmente consideradas aliadas y distanciarse de colaboraciones con regímenes de izquierda, el nuevo gobierno boliviano busca consolidar su posición como un actor comprometido con la estabilidad y la paz en América del Sur.
















