El trágico accidente ferroviario ocurrido cerca de Machu Picchu, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Perú, ha dejado un saldo lamentable de un maquinista fallecido y decenas de heridos. Este fatídico incidente se produjo el martes en una vía única que conecta Ollantaytambo con Aguas Calientes, cuando dos trenes colisionaron frontalmente, según confirmaron las autoridades locales. En el lugar del accidente, el gobierno envió más de 20 ambulancias para asistir a los heridos, quienes fueron rápidamente trasladados a centros médicos en Cusco para recibir atención de emergencia.
Según el Ministerio de Salud de Perú, un total de 36 personas han sido atendidas hasta el momento, con reportes de traumatismos múltiples y contusiones siendo los tipos de lesiones más comunes. De estos heridos, nueve han sido dados de alta, mientras que otros 25 continúan bajo observación y tratamiento médico. La embajada de Estados Unidos en Perú también ha señalado que hay ciudadanos estadounidenses entre los afectados, aunque hasta el cierre de esta noticia, las identidades de los involucrados no habían sido confirmadas oficialmente.
El impacto del accidente se ha visto complicado por las dificultades de acceso al lugar, donde cientos de turistas se encuentran atrapados a la espera de ser evacuados. Funcionarios locales han indicado que al menos 20 de los heridos presentan condiciones graves. Las operaciones de rescate se llevan a cabo de manera coordinada, al tiempo que el presidente de Perú, José Jeri, se encuentra en Cusco para supervisar los esfuerzos de atención. Este incidente ha suscitado inquietudes sobre la seguridad de los transportes que conducen a los sitios turísticos en la región.
El choque ocurrió en una vía operada por las empresas PeruRail e Inca Rail, que son las únicas que brindan servicio a Machu Picchu. Ambas compañías lamentaron el accidente y afirmaron que su personal brindó primeros auxilios a los heridos inmediatamente después de que se produjo el siniestro, aunque las causas del choque aún no han sido determinadas por las autoridades locales. Este tipo de accidente plantea preguntas sobre la seguridad del transporte ferroviario en un área tan frecuentada por turistas de todo el mundo.
Machu Picchu, categorizada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue siendo un ícono cultural de Perú. No obstante, el accidente también se produce en un contexto de creciente tensión entre los operadores turísticos y las comunidades locales, que critican la falta de transparencia en los procesos de licitación para el transporte hacia la ciudad inca. La popularidad del sitio, que atrae a miles de visitantes diariamente, genera preocupaciones sobre el turismo masivo y su impacto en la conservación del patrimonio histórico de la región.



















