Tras años de negociaciones, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) han alcanzado un hito importante al firmar este sábado un acuerdo que establece la zona de libre comercio más extensa del mundo. La ceremonia de firma tuvo lugar en el histórico teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, un lugar emblemático donde nació el Mercosur en 1991. La mayoría de los presidentes de los países del bloque suramericano estuvieron presentes, excepto el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, quien no pudo asistir debido a compromisos anteriores con la comitiva europea.
El presidente argentino, Javier Milei, calificó el acuerdo como «el mayor logro del Mercosur desde su creación». Afirmó que Argentina buscará continuar formando alianzas con potencias globales como Estados Unidos y Japón, destacando la importancia de una visión abierta al comercio. Lula Da Silva, aunque ausente, enfatizó que el pacto representa una respuesta del multilateralismo ante el aislamiento. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se unió al sentimiento optimista, sugiriendo que el acuerdo beneficiará a 720 millones de personas en ambos lados del Atlántico.
A pesar del entusiasmo por la creación de esta inmensa zona de libre comercio, el acuerdo ha encontrado resistencia en Europa, particularmente de agricultores y ganaderos en países como Francia, Irlanda, Polonia, y Hungría. Estas voces críticas sostienen que la eliminación gradual de aranceles, que alcanzará el 90% en un plazo de 15 años, podría amenazar sus industrias locales, al enfrentarse a productos agrícolas suramericanos que, debido a menores costos laborales y normas ambientales menos estrictas, podrían competir deslealmente.
Además, existen preocupaciones respecto a las diferencias en estándares sanitarios y de bienestar animal entre ambos bloques. Muchos especialistas advierten sobre los posibles riesgos que conlleva la importación de productos que no cumplen con las rigurosas normativas de la UE. Las protestas de agricultores europeos en diversas capitales han puesto de manifiesto esta oposición antes de la firma, resaltando que las preocupaciones ambientales, que también jugaron un papel crucial en las negociaciones anteriores, siguen siendo un tema delicado.
A largo plazo, se espera que el acuerdo con Mercosur tenga implicaciones más estratégicas para la UE que meramente económicas. Expertos como Max Maton enfatizan que este pacto permite a Europa diversificarse como fuente de minerales críticos, lo que es vital en el contexto de la transición verde y la reducción de la dependencia de China. Con el acceso a recursos como litio y níquel, la UE podría fortalecer su posición geopolítica en América del Sur, aun en un escenario de creciente proteccionismo a nivel global.



















