Las startups de neuroIA están emergiendo como una nueva categoría de empresas que buscan revolucionar la forma en que entendemos la actividad cerebral. Al integrar inteligencia artificial, nuevos sensores, materiales avanzados y computación biológica, estas innovadoras compañías tienen como objetivo anticipar enfermedades neurológicas antes de que se presenten los primeros síntomas. Además, buscan acelerar el descubrimiento de nuevos tratamientos y fomentar el desarrollo de inteligencias artificiales más avanzadas. En este contexto, un número creciente de investigadores y profesionales en neurociencia se sienten atraídos por el potencial de este sector, mientras que los fondos de inversión especializados en deep tech muestran un creciente interés en financiar estas iniciativas, que prometen transformar la neurotecnología de un mero nicho académico a un próspero mercado de innovación.
Una de las startups más destacadas en este ámbito es Hemispheric, que se posiciona como el «ChatGPT del cerebro». Su objetivo es crear un modelo fundacional del funcionamiento cerebral, similar a lo que el ChatGPT ha hecho con el lenguaje. Este nuevo modelo, conocido como Descartes, ha sido entrenado utilizando más de 250,000 horas de electroencefalogramas de más de 100,000 personas, lo que le permite descifrar patrones neuronales asociados a diversas patologías mentales sin necesidad de algoritmos específicos para cada enfermedad. En lugar de fabricar dispositivos para medir la actividad cerebral, Hemispheric se presenta como la infraestructura sobre la cual otras entidades pueden construir aplicaciones clínicas, aspirando a convertirse en un referente en diagnósticos y medicina personalizada.
Por su parte, Piramidal propone un enfoque más práctico al desarrollar una herramienta de inteligencia artificial que analiza y traduce electroencefalogramas de forma universal. Con esta tecnología, busca que cualquier neurólogo pueda acceder a un apoyo basado en un vasto volumen de datos, facilitando así el diagnóstico de enfermedades como la epilepsia, Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. Lanzada en 2024 en Estados Unidos, la startup ha asegurado una ronda seed de 6 millones de dólares y se encuentra estableciendo alianzas con hospitales y clínicas para integrar su tecnología en el ámbito médico, lo que representa un avance significativo en la práctica clínica y el acceso a diagnósticos precisos.
Un enfoque verdaderamente innovador ofrece Netholabs, que no persigue diagnosticar enfermedades, sino aprender de la biología del cerebro para construir mejores modelos de inteligencia artificial. Su intención es desarrollar una inteligencia artificial que imite la eficiencia y adaptabilidad del cerebro humano, un objetivo que la distingue de otras startups que se concentran en el desarrollo clínico. Con el respaldo de instituciones prestigiosas como el Imperial College London, Netholabs se enfoca en descubrir los principios del aprendizaje humano, prometiendo una nueva generación de inteligencia artificial altamente eficaz. A medida que esta disciplina evoluciona, la propuesta de Netholabs podría inspirar tanto a empresas tecnológicas como a investigadores en el ámbito de la IA.
Finalmente, Cortical Labs y Eighthsix Science representan avances fascinantes en la neurotecnología. Cortical Labs cultiva neuronas humanas sobre chips electrónicos, con el objetivo de crear sistemas híbridos que imiten el aprendizaje del cerebro para estudios de neurociencia y fármacos. En contraste, Eighthsix Science utiliza tejido cerebral cultivado en laboratorio para crear organoides que simulan el funcionamiento cerebral y permiten el estudio de enfermedades como Alzheimer y Parkinson. Al ofrecer a las compañías farmacéuticas modelos cerebrales de nueva generación, ambas startups no solo buscan innovar en el ámbito de la investigación neurocientífica, sino transformar la forma en que se desarrollan y validan nuevos tratamientos.



















