El 7 de marzo de 2026, Abelardo de la Espriella, en un movimiento estratégico y sorprendente para un candidato presidencial, se encontraba en Miami, un día antes de las cruciales elecciones al Congreso en Colombia. Desde la tarima de la MCI Church, De la Espriella, aclamado por sus seguidores, proclamó: «Miami, aquí está tu tigre que ruge y que muerde», lo que reflejaba su creciente popularidad entre los colombianos en el exterior. Este viaje a los Estados Unidos le permitía eludir la prohibición electoral que impide a los candidatos realizar actos de campaña en la semana previa a las elecciones, una táctica que demuestra su aguda comprensión de las dinámicas políticas y electorales. Aquella noche, compartió en sus redes sociales la imagen de una velada con figuras políticas estadounidenses, sugiriendo la consolidación de sus lazos políticos, lo cual podría influir fuertemente en su futuro como presidente.
La trayectoria de De la Espriella en los Estados Unidos es extensa, habiendo pasado varios años en el país donde también nacieron sus cuatro hijos. Con un trasfondo que incluye la creación de diversas empresas en Florida y una reciente naturalización como ciudadano estadounidense, su conexión con el país del norte trasciende la política. Desde sus inicios como vendedor de esmeraldas en Nueva York hasta su desarrollo en el ámbito empresarial y musical, De la Espriella ha forjado un camino que lo vincula íntimamente con Estados Unidos. De hecho, su apoyo popular en el exterior fue notable; según el preconteo, obtuvo cuatro de cada cinco votos de los colombianos en EE.UU., lo que subraya la importancia de la diáspora en su campaña.
Su carrera como abogado en Colombia incluye la representación de una variedad de clientes, con un enfoque que ha generado controversia, intercalado con vínculos con figuras de la farándula y políticos de reputación cuestionable. Sin embargo, su riqueza se ha visto aumentada por el desarrollo de empresas en EE.UU., incluyendo un restaurant en Coral Gables. Este crecimiento empresarial ha contribuido a su imagen de éxito, pero también ha suscitado sospechas sobre la legalidad de ciertos negocios, especialmente en relación con su contacto con personajes cercanos al régimen de Nicolás Maduro. A medida que se acercaban las elecciones, sus adversarios políticos comenzaron a mencionar estas conexiones con fuerza, lo que complicó su discurso de campaña.
Con la creciente tensión política, De la Espriella ha mantenido una relación cercana con el Partido Republicano y figuras como Donald Trump, cuya influencia en la política colombiana se ha vuelto un tema candente. A lo largo de la campaña, De la Espriella no solo ha expresado su admiración por Trump, sino que ha buscado replicar algunas de sus estrategias electorales, posándose como un ‘outsider’ dispuesto a desafiar el status quo. Esta línea de apoyo se consolidó poco después de su victoria en la primera vuelta, cuando Trump le envió un mensaje de felicitación, señalando al mismo tiempo que su presidencia sería crucial para la relación futura entre Estados Unidos y Colombia. Este respaldo, sin embargo, ha generado críticas y demandas de investigación sobre sus vínculos con grupos que, según los señalamientos, podrían estar involucrados en actividades ilícitas.
A medida que las elecciones se aproximan, las votaciones en el exterior, especialmente en EE.UU., se convierten en un tema de gran relevancia. De la Espriella ha alcanzado niveles de apoyo sorprendentes, lo que ha sido también motivo de controversia, con sus competidores alegando irregularidades en el proceso electoral. Los últimos días de su campaña han estado marcados por la polarización y el cuestionamiento de su idoneidad para la presidencia, dada su doble nacionalidad. A pesar de las inquietudes legales y éticas sobre su ciudadanía estadounidense, De la Espriella ha reiterado su compromiso con la patria colombiana, tratando de proyectar una imagen de lealtad nacional a pesar de los desafíos que plantean sus vínculos transnacionales. La situación política en Colombia podría entrar en una nueva fase si se confirma su triunfo, con impactos significativos en las relaciones exteriores y las políticas internas del país.


















