La polémica en torno al jefe de Gabinete de Argentina, Manuel Adorni, ha cobrado fuerza tras las revelaciones sobre un presunto enriquecimiento ilícito. Desde su llegada al cargo, Adorni ha sido conocido por su postura de austeridad y su estilo combativo hacia la prensa crítica del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la reciente declaración del contratista Matías Tabar ante un tribunal ha puesto bajo la lupa una serie de gastos exorbitantes que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, han realizado en propiedades y viajes, lo que ha suscitado sospechas sobre el origen de sus recursos.
La investigación se centra en un pago en efectivo de 245 mil dólares que Adorni habría realizado a Tabar por la remodelación de una vivienda en el barrio privado Indio Cuá. Este pago, que carecía de cualquier respaldo documental, plantea serias dudas sobre la legalidad de estos gastos. Además, se han documentado operaciones inmobiliarias que incluyen la adquisición de un departamento por 200 mil dólares mediante préstamos de jubiladas que afirmaron no conocer a Adorni, así como gastos en vacaciones que superan los ingresos declarados por el funcionario.
Los lujosos gastos de Adorni han llamado la atención de la fiscalía, que apunta a que su estilo de vida es incompatible con su salario público. Así, se descubre que el jefe de Gabinete incurrió en gastos como 14,700 dólares en un viaje a Aruba y un vuelo privado a Punta del Este por 4,800 dólares. Estos desembolsos son difíciles de justificar dado que, según su declaración patrimonial, solo tenía un ahorro de 42,500 dólares. La falta de documentación que respalde la veracidad de estos movimientos financieros pesa sobre Adorni, quien ahora debe enfrentar la indagación de la justicia.
La remodelación de su propiedad en Indio Cuá, que incluye lujosos acabados como mármol travertino y una piscina climatizada, revela una profunda informalidad en la gestión de los pagos, donde se utilizó efectivo en lugar de seguir los procedimientos normales de facturación. El contratista también señaló que, en su mayoría, todo se realizó sin facturas ni comprobantes, lo cual es alarmante para los investigadores. Estas irregularidades se agravan por el hecho de que Adorni no reportó adecuadamente la propiedad ante la Oficina Anticorrupción, cumpliendo con la exigencia solo después de que la investigación ya estaba en marcha.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, el presidente Javier Milei ha defendido a su jefe de Gabinete, atacando a la prensa y cuestionando la veracidad de los testimonios en su contra. En este contexto, Adorni se mantiene eludiendo preguntas específicas sobre su patrimonio, amparándose en el proceso judicial en curso. Sin embargo, la fiscalía continúa avanzando en el análisis de la información y los testimonios recabados, lo que podría tener repercusiones significativas en su carrera política y en el gobierno de Milei.











