Una buena idea no basta para que un negocio prospere. La diferencia entre crecer o fracasar está, muchas veces, en algo menos visible pero absolutamente crucial: la organización financiera.
Así lo demuestra la experiencia de empresarios como Gabriel Massuh Isaías. Al llegar a Chile en 1993, fundó Bagno y construyó un legado logístico a partir de decisiones racionales, cálculos precisos y un modelo de gestión impecable.
El caso de Gabriel Massuh es ilustrativo. Desde que fundó Bagno transformó un negocio inicialmente centrado en la importación de plátanos en una de las principales empresas de distribución de frutas tropicales en Chile.
Según Massuh, “el éxito no radica solamente en la visión comercial. Con la experiencia, uno debe tener la capacidad para mantener el control financiero incluso en los momentos más adversos”, señala.
Su enfrentamiento con el Servicio de Impuestos Internos (SII), por ejemplo, fue una crisis que habría desestabilizado a cualquier empresa mal organizada.
Acusado de emitir más de 500 facturas presuntamente falsas, Massuh no se expuso ni improvisó: se apoyó en una estructura contable sólida, un modelo de gestión previsor y una estrategia defensiva de largo alcance.
El Tribunal Tributario y Aduanero terminó anulando las liquidaciones del SII y su negocio siguió operando sin interrupciones.
¿La lección? Sin control financiero, no hay resiliencia empresarial. De ahí la importancia de las finanzas y su organización.
8 principios para llevar las finanzas de tu negocio como un verdadero empresario
Si estás levantando una pyme, un emprendimiento o un nuevo proyecto, estos consejos pueden ayudarte a fortalecer la salud financiera desde el primer día, con la misma rigurosidad que ha caracterizado a empresarios como Massuh.
1. Evalúa tu presupuesto con honestidad brutal
Antes de soñar con ganancias, analiza lo que realmente tienes para invertir. Define tu capital inicial (ahorros, posibles préstamos, líneas de crédito) y contrástalo con un presupuesto realista: costos fijos, insumos, arriendos, personal, marketing.
2. Separa lo personal de lo empresarial
Uno de los errores más comunes y costosos en emprendimientos es mezclar finanzas personales con las del negocio.
Abre cuentas bancarias separadas, define sueldos formales (aunque seas tú quien los reciba) y establece límites.
“Esta es una de las bases que permite a los negocios operar con disciplina contable durante mucho tiempo”, aclara Massuh.
3. Define objetivos financieros concretos
Según Gabriel Massuh, “Crecimiento, inversión o rentabilidad no son palabras vacías: son metas que deben estar atadas a cifras medibles”, afirma.
Establece KPIs financieros como reducción de costos, márgenes por producto o retorno sobre la inversión en marketing. Así tomarás decisiones informadas y evitarás derroches emocionales.
4. No improvises: busca asesoría profesional
No necesitas ser contador para liderar un negocio, pero sí debes rodearte de quienes sepan hacerlo bien. Un asesor financiero o contable puede ayudarte a estructurar flujos, interpretar balances y anticipar problemas tributarios.
Gabriel Massuh, aun con décadas de experiencia, sostiene su modelo con equipos expertos en gestión financiera y legal.
5. Lleva un registro diario
Una simple planilla Excel puede ser suficiente al comienzo, pero el hábito es lo importante: registra ingresos y egresos todos los días. No para tener un “historial”, sino para decidir con datos reales. En tiempos de crisis, esta costumbre marca la diferencia entre maniobrar o naufragar.
6. Protege tu reputación financiera
Tener orden no es solo una ventaja interna. También proyecta seriedad frente a bancos, proveedores e inversionistas.
Massuh lo sabe: su capacidad para obtener financiamiento, incluso tras controversias legales, se basa en décadas de manejo responsable y trazable de sus finanzas.
7. Diversifica tus fuentes de financiamiento
No dependas de una sola opción. Estudia alternativas: créditos comerciales, inversionistas privados, programas de Corfo, financiamiento colectivo.
Según su historia, Gabriel Massuh comenzó operando con capital propio, pero con el tiempo supo abrirse a estructuras de financiamiento adaptadas a cada etapa de crecimiento.
8. Comunica y decide en equipo
Ninguna estrategia financiera funciona si tu equipo no entiende hacia dónde va el negocio. Establece espacios de diálogo sobre presupuestos, objetivos y prioridades.
Así lograrás que todos cuiden los recursos como si fueran propios. Como bien sabe Massuh, la solidez de un sistema está en la coherencia de todos sus componentes.
Si hay algo que la historia de Gabriel Massuh enseña, es que el éxito empresarial no se basa solo en ideas o intuiciones, sino en una arquitectura sólida, paciente y financieramente ordenada. Cuando llegaron las crisis su estructura resistió porque estaba preparada.
Seguir ese ejemplo significa entender que cada peso cuenta, cada decisión suma y cada error puede evitarse si el sistema está bien diseñado.



















